Suele pasarnos que en ocasiones sentimos que el tiempo se nos escurre, que no llegamos a completar las tareas que nos proponemos y por lo tanto, no alcanzamos las metas diarias que vamos planteando semana a semana.
Uno de los grandes cuestionamientos que nos hacemos como emprendedores y gestores de nuestros negocios es cómo hacer, en un mundo que se mueve a la velocidad de la luz para distribuir el día de una manera más efectiva.
Ser multitasking y querer abarcar muchas cosas al mismo tiempo puede abrumarnos e incluso frustrarnos al sentir que no somos productivos, y ese agotamiento nos conduce únicamente a desanimarnos y perder el foco de nuestras metas.
Vale aclarar que en cualquier decisión que tomemos hay una sola verdad: todo no se puede. Por lo tanto, saber elegir y ser coherentes con las prioridades es el primer gran paso.
Hay múltiples herramientas para aumentar la productividad. Hoy les compartimos 8 leyes que de implementarlas, pueden torcer la gestión de tu día a día y transformar tu productividad en resultados tangibles.
1 – Principio de Pareto
El 20% de las acciones que realizas provocan el 80% de los resultados. Si pasas 80% del tiempo haciendo cosas intrascendentes, sólo obtendrás el 20% de resultados; en cambio si enfocás bien en el 20% con las cosas más estratégicas e importantes, sólo haciendo eso obtendrás el 80%.
2 – Ley de Parkinson
El trabajo ocupa tanto tiempo como el tiempo que tengas disponible para su realización. Por ejemplo, si tenés poco tiempo para terminarlo, te acostumbrás a hacerlo en menos tiempo. ¡Depende de vos!
3 – Ley de Fraisse
El tiempo es subjetivo en relación directa con el interés y el deseo que te despierta realizar “x” actividad. Elegí cosas que te hagan bien y las disfrutes y el camino va a ser más corto, de más disfrute y con grandes resultados.
4 – Ley de Illich
Cuando va pasando el tiempo, tu eficacia personal puede decrecer hasta niveles negativos.
Las personas tenemos una capacidad limitada de trabajo influida directamente por el poder de enfoque y concentración; y esto dura un tiempo determinado. Cuando llegás a ese límite, es importante saber para descansar, tomar un break o cambiar de tarea.
5 – Principio de Laborit
Nuestra mente tiende a la subjetividad a la hora de elegir qué tareas hacer. Por lo general, observarás que se tiende a hacer las que requieren menor esfuerzo, que te gustan o son rápidas. O bien, cuando no hay alternativa, hacer las urgentes, las que nos imponen o las que dominamos a partir de los conocimientos que poseemos.
A fin de cuentas tendrás que realizarlas todas, y para eso es recomendable que observes tu energía disponible, que determinará tu nivel de enfoque. La invitación es a combinar entre las más sencillas y las difíciles.
6 – Ley de Carlson
Lograr centrarte en una tarea a la vez, de manera ininterrumpida, te va a llevar menos tiempo de ejecución que si vas interrumpiendo. Por eso la sugerencia es que empieces y termines, o no comiences un trabajo hasta que sepas que vas a poder terminarlo, sin interrupciones de ningún tipo.
7 – Ley de Hofstadter
Cualquier cosa que hagas te va a llevar más tiempo del que pensaste. Por eso, pensá bien antes de comprometer plazos de entrega y al organizar tu día tené en cuenta todos los emergentes que pueden aparecer.
8 – Ley de Murphy
“Si algo puede salir mal, saldrá mal” parece una aseveración totalmente negativa. En el enunciado del ingeniero espacial Edward Murphy se busca enfatizar que nada dura para siempre, y que algo en medio de una tarea puede fallar. Cuanto más compleja, más posibilidades de que surjan contratiempos.
Aplicada a la productividad, recordá que cualquier trabajo que se empiece puede tener un mayor tiempo de ejecución o de complejidad a raíz de algo no contemplado originalmente. El imprevisto puede aparecer siempre, y tenemos que estar listos para recibirlo y atenderlo.