En el mundo de vivir a las corridas, encontrar la forma de #gestionar nuestros horarios y lograr ser lo más #productivos posible se vuelve un enorme desafío. Creemos que lo hacemos todo, y bien.
Alargar el tiempo de trabajo no soluciona el problema, sino que en muchos casos lo empeora. El #cansancio y la #desmotivación se acumulan, sacrificando además una gran parte de nuestra vida personal. Acumulamos estrés, sueño, inestabilidad psíquica, deficiencia emocional, cansancio y frustración. Y a cambio sólo nos queda todo eso y el vacío de no llegar a tener nada. La única forma de salir de esta dinámica es hacer un profundo cambio de hábitos, y volvernos más disciplinados. La gestión del tiempo en sí no existe, lo que sí podemos es mejorar la gestión de nosotros mísmos para lograr ser más eficaces y sentirnos más cómodos.
Una de las primeras cosas a conseguir es cambiar el foco de nuestra atención: no centrarnos en las actividades sino en los resultados. Queremos ser más efectivos, no estar más ocupados, para eso es necesario simplificar y tener más cosas hechas (resultados) en menos tiempo.
La gestión del tiempo no es otra cosa sino que organizar y planificar cuánto tiempo vamos a dedicar a qué actividades, logrando:
– Más productividad
– Mas profesionalidad
– Menos estrés
– Más oportunidades para promocionar
– Alcanzar nuestros objetivos profesionales y personales
En cambio, no saber organizarnos nos lleva a:
– No cumplir con los plazos
– Ser ineficientes en nuestro trabajo
– Conseguir poca calidad en nuestro trabajo
– Mucho más estrés
– Mala reputación como profesionales o estancamiento en nuestra carrera profesional
Hay 5 prácticas básicas que pueden ayudarnos mucho:
1) Fijar los objetivos principales
Saber dar prioridad a lo verdaderamente importante
2) Focalizarse en las tareas claves
Elegir las tareas principales para llegar a los objetivos, de manera tal que podamos medirlas.
3) Planificar
Las tareas claves suelen ser tareas no urgentes para las cuales es difíciles encontrar el momento para hacerlas. Muchas veces nos dejamos llevar por la urgencia o la inmediatez del día a día. El verdadero reto
4) Hacer la lista del día siguiente
Empezar el día con lo impostergable e incluso lo que más nos cuesta/incomoda hacer es un buen hábito para evitar procastinar.
5) Delegar y decir “no”
La última de las prácticas sobre la gestión del tiempo tiene que ver con las tareas que no son importantes pero que nos aparecen a diario como consecuencia de la propia actividad de nuestro entorno.
Entre estas se encuentran los famosos “ladrones del tiempo” (reuniones, llamados, e-mails, llamados) El verdadero reto es evitar que interfiriendo en nuestra planificación propia-
Aprender cómo llevar a la práctica esta forma de gestionar el propio tiempo es el primer paso. Convertirlo en hábito es el segundo reto, porque tenemos que volvernos más disciplinados. Disciplina en cada una de las prácticas. Pero, parafraseando a Jim Rohn, es una cuestión de elección: “todos tenemos que sufrir uno de los dos dolores: el dolor de la disciplina, o el dolor del arrepentimiento”. Y en Feliz preferimos elegir el primero.
¿Qué otros hábitos se te ocurren?
–
–
–