La cultura organizacional es la manera en que se comportan los miembros de un grupo u organización. Son esos valores, creencias, necesidades y expectativas que son compartidas en equipo, y se sostienen en el tiempo.
En la estructura de toda organización o empresa, bien definida brinda la posibilidad de establecer un marco de referencia que permite tener una concepción más o menos homogénea de la realidad. Establece el cómo se piensan y hacen las cosas.
Para que la cultura genere la posibilidad de hacer crecer tanto a la empresa como a sus miembros, tiene que ser permeable y estar en constante revisión. Así como cambian los contextos, también cambian las personas, y es importante que la cultura pueda ser receptiva en ese sentido, sin perder el ADN o la identidad de la organización.
Actualmente el fenómeno CAMBIO está en constante interacción con las organizaciones producto de la globalización, de la apertura económica, de la competitividad y de los nuevos modos de abordar la actividad laboral que sin lugar a dudas ya no son los de antes.
Comprender el fenómeno CULTURA es entender el éxito o fracaso de muchas empresas. En este sentido, son los líderes los responsables de hacer los grandes esfuerzos para alcanzar altos niveles de productividad y eficiencia en el equipo. Son responsables de construir espacios de desarrollo donde los miembros de la empresa puedan expandir sus aptitudes, formarse, crecer tanto a nivel personal como profesional y económico y ejercer día a día una actividad donde la visión sea clara y el para qué sea la piedra angular de todo proyecto.
Las funciones de la cultura organizacional
Identificación
Se trata de la personalidad de la empresa. Es la respuesta al quiénes somos, que se construye necesariamente a través de la cultura. Bien trabaja, la identificación potencia la imagen de marca, es decir, el reconocmiento externo, y a su vez fomenta el sentido de pertenencia y el arraigo a la identidad hacia adentro.
Integración
Se logra a través del consenso de supuestos básicos. Así, la cultura asegura el entendimiento básico común sobre cuestiones esenciales de la empresa. Qué nos une, cómo nos entendemos, en qué cuestiones tenemos que ceder son algunos de los interrogantes generales para lograr esa unión entre todas las partes.
Coordinación
La conjunción de qué debo hacer y cómo debo hacerlo. Se trata de la coordinación de procedimientos en cuanto a la aplicación de las normas y los valores. La cultura en su función de coordinación permite delegar a los miembros mayor libertad de acción y decisiones.
Motivación
La cultura le da sentido a la gestión, al compromiso, al empuje diario y a sostener el proyecto en el cual estamos involucrados. Por eso cuando presentan faltas e incongruencias, afecta tanto no sólo al clima laboral sino a los resultados de cada una de las personas que están en la empresa.
En este sentido, bien gestionada y fortalecida, la cultura puede ser un potente motivador interno, legitimando lo mismo hacia afuera.
Con una cultura organizacional que logra llegar a cumplir su propósito, el futuro es muy prometedor. Ratificará el ADN de la marca, potenciará la convicción del proyecto, agilizará la comunicación, motivará y servirá de imán para atraer talentos que desde el día cero quieran formar parte.
Lograrlo no parte únicamente de una definición de la filosofía corporativa, es decir, misión, visión y valores, sino de una verdadera y genuina capacidad de acción que haga tangible esta realidad cada día, a través del movimiento e involucramiento de todas las partes.